Posteado por: Lopitos | 17 06 09

Preocupado por la Generación Y. Carta a David e Ignacio.

Querido David, querido Ignacio:

Aún padezco la resaca de ocho días de trabajo en fiestas con horarios esclavizantes, y el olor de pancetas y sardinas aún impregna alguna de mis ropas, a la espera de ser lavada por enésima vez, o arrojada a la basura sin contemplación. Aún sufro el cansancio de tanto trabajo y el pesimismo resultante de la mezcla de nuestra conversación, y lo que pude ver esa misma noche del sábado en el recinto ferial.

Me habían dado como a Sabina, las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres, solo que cansado en lugar de desnudo al amanecer, subí a mi coche y abandoné el lugar. En los escasos trescientos metros existentes entre la caseta y la salida del recinto ferial, asistí entre atónito y  apenado al espectáculo de miles de jóvenes y alguno no tanto, que entre aspavientos, gritos, bailes inconcebibles e insultos, se arrojaban a la carretera ante mi vehículo, rompían sin ton ni son botellas de cristal contra el suelo, pateaban casetas de manera absolutamente compulsiva, miraban desafiantes e incluso realizaban desplantes ante mi coche como si de un torero extasiado ante un Fuente Ymbro se tratara.

Poco más adelante, el paisaje desolador del amanecer sobre una Coslada no cubierta sino inmersa en bolsas de plástico y restos de botellón, botellas de vidrio y jóvenes que aún apuraban sus alcohólicas mezclas.

Queridos amigos, queridos David e Ignacio. No negaremos aún a riesgo de que se enteren nuestros padres o algún opositor ávido de noticias intrascendentes, que en alguna ocasión de nuestra ya lejana juventud practicante, realizamos botellón. Sí papas, suponíamos que lo imaginabais, y ahora lo confirmamos. Al menos yo hice un par de botellones en mi vida loca de juventud. Vida loca no por tirarme a coches en marcha ni por quemar papeleras o contenedores. No por destrozar mobiliario urbano ni realizar graffitis. No. Mi vida loca consistía en apurar un par de vasos de Martini con limón antes de que cualquier vecino pasara a quejarse por el ruido o la suciedad generados. Y esto ERA ASÍ, al menos en mi caso y los que en aquellas ocasiones me rodeaban.

Departíamos el sábado en la caseta acerca de los jóvenes y la política, las nuevas tecnologías y los valores de nuestra sociedad. Pues toma terapia de choque a la salida. Hablamos de las posibilidades de las NNTT en la transmisión de mensajes políticos, de la importancia de las mismas en la defensa de la Democracia, siendo citado el caso actual de la República de Irán, donde al radical de impronunciable apellido Ahdmadineyad o como quiera que se escriba, le ha faltado tiempo para cortar las comunicaciones y los accesos a Internet para frenar cualquier revuelta popular. Posiblemente fuera conocedor del poder de movilización que adquirieron Internet y las NNTT en España entre los días 11 y 13 de marzo de 2004.

Planteamos nuestros puntos de vista y todo lo que en aquel momento era esperanza y búsqueda de nuevos objetivos, de nuevas estrategias, se convirtió horas más tarde en desesperanza y desencanto, en pesimismo y frustración.

¿Qué ha ocurrido entre nuestra Generación y la actual de jóvenes, querido David, querido Ignacio? ¿qué ha provocado una falta de valores tan acusada y tan brutal, que llena nuestras fiestas y lo que es peor, nuestras calles en cualquier fin de semana, de personas inconscientes, agresivas, irrespetuosas e incívicas?

La respuesta queridos, puede estar en una coctelera en la que hace ya tiempo dejaron de agregarse el diálogo con los padres y el respeto (en ocasiones autoridad, en extremos mini dictaduras de “…en casa se hace esto porque lo digo yo y punto”) por nuestros mayores. Desde ese momento, los ingredientes que se añaden al cóctel de la vida que transcurre entre los 10 y los 25 años, han sido: televisión (algún día intentaré explicar mi teoría que sitúa el comienzo de esta etapa gris con la aparición de las televisiones privadas y el aumento de la oferta de mierda enlatada), aislamiento, electrónica en sus distintas variantes, violencia (física pero sobre todo verbal), abuelos (encargados de la imposible tarea de controlar a adolescentes en múltiples efervescencias, maestros poco vocacionales, aislamiento comunicativo y un mercado laboral que arrancó a los padres pero sobre todo a las madres de casa.

Respecto a este último asunto matizaré para o correr el riesgo de ser malinterpretado. España, a pesar de lo que mucha gente opina, ha sido en el último un siglo un matriarcado absoluto, y la educación no lo era menos. El padre aportaba normalmente el sueldo y el trabajo fuera de casa y la madre no sólo realizaba tareas domésticas sino que además, era la encargada de domesticar en el más amplio sentido de la palabra a los cachorros recién llegados de la escuela: recogerlos en el colegio, hacerles la merienda, asegurarse de que hacían los deberes, autorizar o no a bajar a jugar a la calle, controlar la hora de retorno a casa, preparar el baño y limpiar a los niños o niñas, eran tareas diarias de obligado cumplimiento. Además formaba psicológicamente al niño o niña ante las adversidades y en inteligencia emocional.  Cualquier duda, o problema que en ese lapso de tiempo pudiera surgir (desde la salida del colegio hasta la llegada del padre) era solventado por la madre y sólo cuando no era resoluble por la mamá, llegaba papá y solucionaba la situación: o imponía la autoridad que a base de rutina la madre había podido ir perdiendo ante los hijos, soltaba un grito o un azote o ni siquiera eso, únicamente miraba  a los hijos y estos agachaban las orejas, o bien tiraba de conocimientos propios o enciclopedia (física of course, nada de Wikipedias o Google) mientras la madre apuraba entre fogones la cena. Afortunadamente la mujer se incorporó de manera importantísima a nuestro mercado laboral, incrementando no sólo los beneficios económicos del país, sino la estima de quienes durante siglos estuvieron relegadas a papeles exclusivamente domésticos. En la actualidad queda mucho aún por lograr esa igualdad plena pero hemos de reconocer que durante los 90 se produjo un importantísimo incremento de mujeres el mercado laboral. Bien, y sin que se me malinterprete: considero que no fuimos capaces de digerir ese cambio en lo que a educación doméstica se refiere. Cuando la madre pudo trabajar y eligió trabajar, se endosó TODA SU ENCOMIABLE LABOR PEDAGÓGICA a los maestros, y los abuelos. Todo ello en el mejor de los casos puesto que años más tarde sería otro tutor más preocupante quien se haría cargo de la educación cívica de nuestros niños y jóvenes: Internet, las consolas y las televisiones con sus Salsas Rosas, Chichos Terremotos (disfrutaba oliendo bragas), Diarios de Patricia, Tertulias subidas de tono y películas de elevado contenido en violencia.  Creo sinceramente que no supimos valorar en su momento la importancia vital de la mujer en la educación de los niños de nuestra generación y anteriores, hasta que no lo perdimos

Querido David, querido Ignacio, después de este paréntesis retomo mi reflexión para plantearos una pregunta: ¿DEBEMOS BUSCAR TODOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS NUEVAS MANERAS DE COMUNICARNOS CON ESTA GENERACIÓN DE JÓVENES PARA TRANSMITIR INTERÉS EN LA POLÍTICA?  o por el contrario ¿DEBEMOS EDUCAR PRIMERO CÍVICAMENTE A ESA GENERACIÓN Y POSTERIORES PARA HACER PRIMERO CIUDADANOS Y LUEGO TRANSMITIRLES INTERÉS POR LA POLÍTICA?.

Es una manera muy sucinta de plantear que considero absolutamente imposible conseguir que determinados valores de libertad, igualdad, respeto, ecología, solidaridad o respeto a la diversidad, por poner algunos ejemplos, puedan no sólo ser compartidos o puestos en práctica por muchos miembros de esta generación, sino simplemente CONOCIDOS O COMPRENDIDOS por ellos. Es una manera muy sucinta de transmitir una preocupación acusada fruto de una visión apocalíptica en nuestras fiestas, una noche de sábado.

Por supuesto que no es toda una generación. Quiero pensar que posiblemente no sean siquiera mayoría entre la gente de su edad, pero desde luego flaco favor nos haríamos si no nos preocupara el hecho de la existencia de este tipo de ciudadano y ciudadana, que el día de mañana podría ocupar puestos de responsabilidad en nuestra sociedad. ¿Puede alguien que borracho quema contenedores o rompe botellas de cristal contra el suelo, arranca papeleras, se mete en peleas o insulta a la autoridad, convertirse mañana en Policía o en Abogado? ¿Puede quien agarra un coma etílico fin de semana sí, fin de semana también convertirse en médico, enfermera, conductor de ambulancias o Ministro de Sanidad? Poder seguro que pueden, pero ¿deberían?. Son sólo algunos ejemplos de los múltiples que se me ocurren.

Dejo trazada la línea de mi opinión en este asunto y dejo para otra ocasión mi análisis más exhaustivo si así lo deseáis, así como mis planteamientos acerca de problemas muy actuales como la violencia, el bulling, la anorexia o la bulimia de los que se culpa a la sociedad, sin caer en la cuenta que quizá no sea la sociedad que siempre abusó de los más débiles en el colegio, o prefirió modelos guapas y delgadas a las rellenitas y feas, sino la preparación o la defensa de nuestros niños ante las agresiones de esa sociedad.

Espero no haberos aburrido. Continuaré pero a estas horas de la noche no quiero extenderme más.

Abrazos queridos lectores.


Respuestas

  1. Interesante entrada, con la que estoy de acuerdo en la mayoria de tus comentarios.
    Creo que principalmente la culpa de la “mala educación” de nuestros hijos, la tenemos los padres (unido a los demás parametros que aportas), no se si por cubrirles las carencias que nosotros tuvimos de jovenes, o querer ser sus amigos, o que, pero basta en fijarse por la calle o en cualquier sitio, cómo responden los padres ante sus hijos en muchas circustancias y pensar interiormente, “joder, cuando crezcan estos niños lo que nos espera”.
    En cuanto al tema de las borracheras, no es la borrachera en sí, el problema, es el comportamiento que puede traer consigo. Yo de joven me “emborrachaba” o cogía un “puntito”, cada fin de semana, sin llegar al coma etílico. Pero creo que mi comportamiento y el de mis amigos, para con la sociedad en ese estado era correcto, no ensuciabamos ni rompiamos botellas, ni nos peleabamos ni poníamos agresivos, cómo mucho alguna meada entre los coches. Y ahora todos somos ciudadanos normales, con distintos tipos de responsabilidades en nuestra sociedad.
    El problema como tu dices son esos comportaminetos agresivos gratuitos que tienen actualmente muchos jovenes, los cuales si te fijas son fotocopias unos de otros, en la forma de vestir, actuar y pensar.
    Yo creo que quieren ser el gallo del gallinero y es su forma de demostrarlo por que estos comportamientos suelen ser de chicos, pero las chicas también tiene tela, ,otro día seguimos.

  2. No hay que preocuparse mucho, porque puede que sólo suceda una cosa: además de que el tiempo te va haciendo en ocasiones más sabio, lo que es seguro es que te hace más mayor…

    En cuanto a si “este tipo” de ciudadanos podrá ocupar algún día puestos de responsabilidad en nuestra sociedad, la respuesta es clara: NO.

    De hecho, de ahí surgirán los problemas, como en la historia sucede periódicamente (a un ciclo de riqueza generalizada, generada por un conjunto pero no merecida por algunos, le sigue un parón que provoca que quienes no han participado del esfuerzo pero sí lo han disfrutado combatan el mismo sistema que les hizo vivir mejor de lo que hubieran merecido…) porque hay una bolsa de población, no muy numerosa pero sí distribuida por todo el país, que lo van a llevar crudo para mantenerse a sí mismos si no cuentan con el apoyo de sus familiares, porque ni sirven para nada ni, además, consideran que tengan que esforzarse para conseguir sus metas, si acaso las tienen…

    Y como cada vez somos menos los dispuestos a contribuir a la mejora de sus condiciones de vida -por saber que su situación no deriva de una discriminación, sino de su propia dejadez- , seguramente en cuanto pasen de los 40 se refugiarán en las opciones políticas típicas del lumpen proletariat: la extrema derecha racista, desclasada y violenta.

    Lo dicho: nada nuevo bajo el sol.

    Saludos.

  3. me parece muy inteligente por tu parte, poner Estos valores en la sociedad actual. Yo si que tengo esperanza de que SE PUEDAN inculcar a la Generación Y. Pero creo que es cosa de todos …


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