Después de un mes de vacaciones quizá excesivamente largo (lo se: hay gente que ni siquiera ha tenido vacaciones y miles que están en estado permanente de vacaciones forzosas. Sólo que yo siempre me he cogido quince días y quince días) volvemos al día a día.
Estoy pues en un periodo de ajustes y reajustes en el trabajo, de visitas a los barrios de Coslada acompañado del Alcalde, de otros compañeros, o simplemente en solitario; días de visitas de comerciales intentando desesperadamente vender algo que la coyuntura económica hace muy difícilmente adquirible. Días por tanto de vuelta a la normalidad.
Entre esa dedicación he tenido tiempo de poder acudir al concierto que Leonard Cohen ofreció en Madrid este sábado. Al final, tal y como escribía el domingo El País y afirmaban muchos en el Palacio de deportes, habrá que agradecer a la ex-manager y ex-amante del autor, que se diera a la fuga con sus ahorros y le obligara a dar esta gira mundial, que nos ha dado la oportunidad histórica de ver a este genio de los escenarios y las letras. Posiblemente haya sido su último concierto en Madrid.
En fin. Poco a poco iré volviendo por estos lares y quien sabe si pronto, unifico todos mis foros en la red y puedo presentarme desde una única tribuna. Para eso necesito tiempo, pero ando en ello. Un abrazo.